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El concepto

El proyecto está basado en la idea original de Anna Chromy de crear una imagen universal que pueda ser entendida por las gentes de todas las culturas y religiones, que exprese su convicción de que es el amor, y no otra cosa, que le brindamos al prójimo, nuestras buenas acciones y nuestro sufrimiento por todas las criaturas que hayan necesitado de nuestra ayuda, lo que perdurará de nosotros. El abrigo vacío que cubre el vacío de todos nuestros deseos y aspiraciones es la expresión visual de esta metáfora. Nos recuerda vagamente la imagen de una mujer en pena, una madre llorando por sus hijos perdidos en conflictos armados, sea cual fuera su justificación inútil.

La única forma de llenar el vacío de este abrigo es colmándolo con amor, con oraciones por la paz y el entendimiento. El amor construye la paz, lo bueno debe vencer sobre lo malo, este fue el mensaje de Juan Pablo II con el que inició en 1986 en Asís la oración por la paz que pretende unir las religiones del mundo.

La ciudad de Asís no fue elegida por casualidad como lugar de celebración de este encuentro, que desde entonces se ha venido celebrando cada año. San Francisco, un hombre en diálogo con Dios, hermano universal de todas las criaturas, fue un ejemplo reluciente de paz y de amor, el ideal franciscano hasta nuestros tiempos. San Francisco era muy exigente en su búsqueda de un espacio ideal para la oración y la meditación en silencio y, por tanto, en ausencia de un lugar específico y consagrado, sugería emplear un simple abrigo creando así con la ayuda del cuerpo una celda de oración en la que encontrar la dimensión más profunda de uno mismo.

La función del proyecto del Abrigo de la Paz es proporcionarles a los jóvenes de todo el mundo un espacio interior donde puedan unir fraternalmente sus oraciones por la paz, por el futuro de nuestro planeta y todas sus criaturas para que ellos mismos sean más que un componente de nuestro mundo material, aportando así su amor y buenas acciones al brillante abrigo.

 

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